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    CUANDO SE VA LA LUZ

     

    Estábamos aburridos de ver siempre lo mismo en la televisión, MIRÁBAMOS constantemente nuestros teléfonos y suspirábamos. La nieve no paraba de caer y hacía un día de perros como se suele decir.

    Su teléfono sonó y era una pareja con la que habíamos quedado para cenar anulando la cita, hacía muy mal tiempo y era imposible coger el coche.

    Y después más silencio, yo me levanté del sofá y miré por la ventanada para despejarme un poco, mi marido me siguió y ambos nos quedamos absortos contemplando la bonita escena que nos había amargado la noche.

    De repente que agarró del brazo y me tumbó en el sofá poniéndose encima de mi de tal forma que sus labios estaban a menos de un centímetro de los míos, entonces me dijo: "No tiene por qué ser un mal día cariño, podemos hacer muchas cosas"... En ese momento sentí un escalofrío por todo el cuerpo y no fue precisamente de la temperatura porque teníamos el calorcito de la chimenea, me miraba de una forma muy distinta e incluso diría que tenía una mirada de deseo que jamás había visto en él, ¡¡¡me encantaba!!!, a todas las chicas nos gusta que nuestra pareja siga manteniendo viva la llama del amor.

    Entonces se fue la luz...

    Él cogió mis manos y las acercó a su pene, momento en el que lentamente yo le desabrochaba el pantalón mientras nos besábamos como si fuésemos unos veinteañeros, nos comíamos la lengua, nos mordíamos los labios, uffffff, era super excitante. Sin poder ver nada más que el TENUE fuego de la chimenea, bajé hacia abajo para hacerle sexo oral y es que hacía mucho tiempo que no se lo hacía, sabía que le encantaba pero con los años te acomodas en cierto modo.

    Notaba perfectamente cómo su corazón latía con fuerza y su verga cada vez se ponía más y más dura, hasta que noté el líquido pre-seminal que expulsan los hombres antes de eyacular, por lo que decidí retirarme para que no acabara tan pronto.

    Era mi turno. me bajé la falda, me retiré las braguitas y le dije que me lo comiera a mi, me sentía como una de esas chicas jovencitas a la que se lo comen por primera vez, yo era muy escrupulosa para esas cosas pero esa tarde me había depilado y lo tenía limpio y aunque sé que a él no le importa en absoluto cómo esté porque dice que sabe a caramelo, yo prefiero hacer las cosas bien. Jamás imaginé que lo comiera tan bien, pero hacía tanto tiempo que no me dejaba comer mis partes íntimas que a lo mejor había olvidado lo bueno que era haciéndome sexo oral. yo ya era una de esas maduras que se estaban convirtiendo en abuelas y necesitaba esta experiencia.

    Cuando ya estaba a punto de tener un orgasmo le dije que parase porque mancharía su boca de flujo, pero él siguió y siguió y entonces me corrí como hacía años que no lo hacía, yo escuchaba perfectamente cómo se tragaba todo lo que salía de mis partes íntimas y eso me ponía aún más cachonda, creo que estuvo alrededor de 5 minutos de tener convulsiones y orgasmos sin parar, pero ya era hora de que él se corriera y le dije que era suficiente.

    Esta vez quise darle lo que tantas veces me había pedido y yo siempre me había negado tanto en la intimidad como en todas y cada una de las orgías en las que habíamos participado: sexo anal. estaba tan excitada en ese momento que no me hubiera importado montármelo con chicas lesbianas, ese era mi día...

    No dije ni una sola palabra, tan solo agarré su polla y después de restregarla por mi húmedo coño para lubricarla, me la metí en el culo con la sorpresa de que entró hasta el fondo prácticamente sin hacer nada, supongo que de tanta excitación estaba totalmente dilatada y lejos de sentir dolor me dio un inmenso placer. Él no paraba de gemir y suspirar y sé que el pobre aguantó lo máximo para no correrse tan pronto y alargar la situación.

    Finalmente explotó dentro de mi culo y no imagináis el grito que dio, a parte de tener los huevos muy cargados porque llevábamos casi un mes sin hacer el amor, poder meter su verga en mi agujero trasero debió ser para él lo máximo y para mi también lo fue, ni en mis mejores masturbaciones me he corrido tanto.

    No pasaron ni 5 segundos y de repente volvió la luz, parece que el destino aquel día nos echó un cable...